
Manual realizado por la F.A.P. con una ingente cantidad de material ( de todo tipo).
Entre la lista de temas podemos encontrar desde propaganda a vivienda pasando por alimentación y transporte.
Podéis descargarlo en a las barricadas

Ahora vivimos una efervescencia de culto por el Estado, a causa del movimiento “antiglobalización”, del feminismo de Estado y del ecologismo ortodoxos, lo que niega no sólo toda perspectiva revolucionaria sino que además nos condena a la pasividad, a esperarlo todo del Estado, amoldándonos a sus proyectos y estrategias.
Terminar con esta situación es muy urgente.
Amar la libertad, sentirse pájaro,
agitar el cielo con las alas.
Amar la libertad, sentirse mar,
dejar la espuma de la risa en cualquier playa
o quebrar el llanto allá en las rocas,
donde nadie encuentre nuestras lágrimas.
Vivir la libertad, de cara al viento,
con el brazo fuerte y la razón alzada,
aunque tengamos que morirnos.
¡Libres!, morir en libertad, la voz quebrada,
que alguno ha de pasar por el camino
y acunará en los brazos nuestra verdad cansada
y desde abajo de la tierra, nuestros huesos,
irán apuntalando sus pisadas,
que cuando grite, en el vigor del puño,
habrá de alzarse nuestra sangre renovada.
Con la libertad, los trigales nuevos.
Con la libertad, pájaros al viento.
Es la libertad, ese grito eterno,
que sacude el mar, que rompe el silencio,
que abate la roca, que desanda el viento,
que pone en la boca, el azul del cielo.
Con la libertad, campanas a vuelo,
lágrimas de paz y los ojos buenos.
Banderas de luz, canto a pecho abierto,
la sangre que va, creciendo, creciendo,
las manos tendidas a horizontes nuevos,
dar hasta la vida por sentir su beso.
Libres, libres, con la luz y el canto,
libres con el llanto, con la tierra arada,
rica o desolada, con trigales nuevos,
con los ojos buenos, libres hasta ciegos,
libres con campanas, libres con mañana,
con el horizonte, sin cielo ni nada.
Con las manos yertas, aunque la miseria
derrumbe las puertas, aunque naufraguemos
sin estrella ni puerto, ¡libres! ¡siempre libres!
¡libres hasta muertos!.
"[...]—Leyes de accidentes del trabajo, de protección de la infancia, de jurados mixtos, de salarios mínimos... yo las considero todas absurdas y cínicas. El que hace la ley se juzga en posesión de la verdad y de la justicia, y ¿cómo han de ser posesores de la verdad y de la justicia los tiranos? La ley supone concesión, y ¿cómo vamos á tolerar que se nos conceda graciosamente una mínima parte de lo que se nos ha detentado?... Podrá hablarse cuanto se quiera del problema social; podrán invocarse sociólogos, economistas, filósofos... Yo no necesito invocar á nadie para saber que la tierra no tiene dueño, y que un príncipe, ó un ministro, ó un industrial, no tiene más derechos que yo, obrero, para gozar de los placeres del arte y de la naturaleza... El trabajo —dicen los economistas— es la fuente de la propiedad; una casa es mía porque con mi trabajo, ó con mi dinero, que representa trabajo, la fabrico... Y, ¿quién ha enseñado á ese propietario —pregunto yo— á arrancar la piedra yeso en la cantera? Y ¿quién ha inventado el fuego en que se ha de tostar esa piedra, y las reglas con que se han de levantar los muros, y las artes diversas con que se ha de acabar la casa toda? En estricta justicia distributiva, pensando bien y sintiendo de todo corazón, ese propietario envanecido con su casa tendría que inscribirla en el registro de la propiedad á nombre del primer salvaje que hizo brotar el fuego del roce de unos maderos contra otros... Cuando yo muevo mi pluma para escribir una página, ¿puedo asegurar que esa página es mía y no de las generaciones y generaciones que han inventado el alfabeto, la gramática, la retórica, la dialéctica?"